Como se escriben los nombres cientificos

Como se escriben los nombres cientificos

plantas con semillas

En taxonomía, la nomenclatura binomial («sistema de nomenclatura de dos términos»), también llamada nomenclatura binominal («sistema de nomenclatura de dos nombres») o nomenclatura binaria, es un sistema formal de nombrar especies de seres vivos dando a cada una un nombre compuesto de dos partes, ambas con formas gramaticales latinas, aunque pueden basarse en palabras de otros idiomas. Este nombre se denomina nombre binomial (que puede abreviarse como «binomio»), binomen, nombre binominal o nombre científico; de manera más informal también se denomina nombre latino.

La primera parte del nombre -el nombre genérico- identifica el género al que pertenece la especie, mientras que la segunda parte -el nombre específico o epíteto específico- distingue la especie dentro del género. Por ejemplo, los humanos modernos pertenecen al género Homo y, dentro de éste, a la especie Homo sapiens. El Tyrannosaurus rex es probablemente el binomio más conocido.[1] La introducción formal de este sistema de denominación de las especies se atribuye a Carl Linnaeus, comenzando efectivamente con su obra Species Plantarum en 1753.[2] Pero ya en 1622, Gaspard Bauhin introdujo en su libro Pinax theatri botanici (en español, Exposición ilustrada de las plantas) muchos nombres de géneros que posteriormente fueron adoptados por Linnaeus.[3]

cómo escribir los nombres científicos en papel

El formato para escribir los nombres científicos de animales y plantas está estandarizado y aceptado internacionalmente. La «nomenclatura científica» se refiere a varios nombres según un campo de estudio específico. Este artículo es el primero de una serie sobre la nomenclatura científica dentro de determinados reinos.

Los taxónomos han establecido varios «códigos» para la nomenclatura científica. Estos códigos son universales y se actualizan periódicamente por consenso. El protocolo para nombrar las especies fue inventado en el siglo XVIII por el botánico sueco Carl Linnaeus. Linneo creó el sistema de «nomenclatura binomial», que utiliza sólo dos designaciones: género y epíteto específico como nombre de la especie.

Conocido como «jerarquía taxonómica», el sistema consta de varios grupos de especies basados en características genéticas y filogénicas. El nivel más alto es el «reino». El primer reino comprendía sólo dos tipos de organismos vivos: los animales y las plantas. Dentro del reino tenemos siete clasificaciones: bacterias, arqueas, protozoos, cromistas, plantas, hongos y animalia.

perro

El nombre científico latino de una especie, ya sea planta, animal, bacteria, hongo, etc., es un nombre de dos partes que consiste en el nombre del género primero (por cierto: un género, dos géneros) y el nombre de la especie después. Por ejemplo, el gato doméstico se conoce como Felis catus. Aunque el nombre del género puede utilizarse solo (hay otras especies del género Felis, por ejemplo el gato montés, Felis silvestris), el nombre de la especie nunca aparece solo.

Los nombres de los niveles taxonómicos superiores (familia, orden, clase, filo o división y reino) deben ir en mayúsculas pero no en cursiva (véase Chicago 8.126 y Butcher’s 13.5.1). Los nombres comunes derivados de nombres de taxones, por ejemplo «felinos» para los miembros de la familia Felidae, no se escriben en mayúsculas. Un nombre común derivado de un nombre de género, como gorila, tampoco se escribe con mayúsculas (véase Chicago 8.127).

Cuando se refiera a una especie no identificada, utilice la abreviatura «sp.»: En el prado había varias plantas de juncia (Carex sp.). La forma plural es «spp.»: El suelo del bosque contenía varias especies de líquenes de copa de hada (Cladonia spp.). Las etiquetas «sp.» y «spp.» no están en cursiva.

cómo hacer una n de carácter científico

ResumenEs una práctica habitual en las revistas científicas imprimir los nombres de los géneros y las especies en cursiva. Esto no es sólo histórico, ya que los nombres de las especies se derivaban tradicionalmente del griego o del latín. Además, facilita el reconocimiento rápido de los nombres de géneros y especies al hojear los manuscritos. Sin embargo, los nombres por encima del nivel de género no siempre van en cursiva, excepto en algunas revistas que han adoptado esta práctica para todos los nombres científicos. Dado que los nombres científicos tratados en los distintos códigos de nomenclatura se tratan sin excepción como si fueran latinos, no hay razón para que los nombres por encima del nivel de género se traten de forma diferente, sobre todo porque los nombres de los taxones superiores son cada vez más importantes en los estudios sistemáticos y evolutivos y su puesta en cursiva ayudaría a reconocer sin ambigüedad los nombres científicos formales distinguiéndolos de los nombres coloquiales. Varias de las principales revistas micológicas y botánicas ya han adoptado la cursiva para los nombres de todos los taxones, independientemente de su rango, en las últimas décadas, al igual que la práctica del Código Internacional de Nomenclatura para algas, hongos y plantas, y recomendamos que esta práctica se adopte de forma generalizada en las revistas científicas y los libros de texto.

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