Organos de los sentidos anatomia

Organos de los sentidos anatomia

los 5 sentidos del cuerpo

El sistema nervioso debe recibir y procesar información sobre el mundo exterior para reaccionar, comunicarse y mantener el cuerpo sano y seguro. Gran parte de esta información llega a través de los órganos sensoriales: los ojos, los oídos, la nariz, la lengua y la piel. Las células y los tejidos especializados de estos órganos reciben los estímulos en bruto y los traducen en señales que el sistema nervioso puede utilizar. Los nervios transmiten las señales al cerebro, que las interpreta como vista (visión), sonido (audición), olor (olfacción), sabor (gustación) y tacto (percepción táctil).

Los ojos se encuentran en las órbitas del cráneo, protegidos por hueso y grasa. La parte blanca del ojo es la esclerótica. Protege las estructuras interiores y rodea un portal circular formado por la córnea, el iris y la pupila. La córnea es transparente para permitir que la luz entre en el ojo, y curvada para dirigirla a través de la pupila que hay detrás. La pupila es en realidad una abertura en el disco coloreado del iris. El iris se dilata o se contrae, ajustando la cantidad de luz que pasa a través de la pupila y hacia el cristalino. La lente curvada enfoca entonces la imagen en la retina, la capa interior del ojo. La retina es una delicada membrana de tejido nervioso que contiene células fotorreceptoras. Estas células, los bastones y los conos, traducen la luz en señales nerviosas. El nervio óptico lleva las señales del ojo al cerebro, que las interpreta para formar imágenes visuales.

cinco órganos de los sentidos

Observemos en primer lugar que todos los números del párrafo anterior son mayores que cinco. No hace falta reflexionar mucho para darse cuenta de que los seres humanos poseen más que los cinco sentidos «clásicos» de la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto.

La idea de los cinco sentidos clásicos se remonta al menos a Aristóteles, un tipo con bastante clase. En De Anima (Del alma) sostiene que, para cada sentido, hay un órgano sensorial. Hasta aquí, tiene una base razonablemente sólida. Es cuando dice que no puede haber un sexto sentido, porque sólo hay cinco órganos de los sentidos, cuando se mete en problemas.

Porque cuando se empieza a contar los órganos de los sentidos, se llega enseguida a seis: los ojos, los oídos, la nariz, la lengua, la piel y el sistema vestibular. Nuestra comprensión del papel del sistema vestibular como órgano de los sentidos se remonta a principios del siglo XIX, más de dos milenios después de Aristóteles. Ahora sabemos que el sistema vestibular, situado en el oído interno, es una parte integral de cómo nos equilibramos, pero también desempeña un papel crítico en la visión, permitiéndonos mantener nuestros dos ojos enfocados en las cosas incluso mientras nuestra cabeza se mueve.

5 ejemplos de sentidos

La distinción entre sentidos especiales y generales se utiliza para clasificar las fibras nerviosas que van hacia y desde el sistema nervioso central: la información de los sentidos especiales se transporta en aferentes somáticos especiales y aferentes viscerales especiales. En cambio, el otro sentido, el tacto, es un sentido somático que no tiene un órgano especializado, sino que procede de todo el cuerpo, sobre todo de la piel, pero también de los órganos internos (vísceras). El tacto incluye la mecanorrecepción (presión, vibración y propiocepción), el dolor (nocicepción) y el calor (termocepción), y esa información se transmite por aferentes somáticos generales y aferentes viscerales generales[1].

La percepción visual es la capacidad de interpretar el entorno circundante mediante la luz del espectro visible reflejada por los objetos del entorno. La percepción resultante también se conoce como percepción visual, vista, vista o visión (forma adjetiva: visual, óptica u ocular). Los distintos componentes fisiológicos que intervienen en la visión se denominan colectivamente sistema visual.

sentidos humanos

Es un reto establecer los límites espaciales de la mente. Esto fue sugerido en la filosofía clásica por Aristóteles, cuando afirmó que la mente es «en cierto modo todas las cosas existentes» (Aristóteles, 1986), pero también es un tema de moda estudiado por los teóricos de la mente extendida, por ejemplo (Clark y Chalmers, 1998). Estos últimos proponen que la mente va más allá del cuerpo en el acto de la cognición, ya que el entorno desempeña un papel crucial en la actividad mental. En este artículo de opinión no vamos tan lejos, pero planteamos una pregunta importante: ¿en qué parte del cuerpo debemos buscar marcadores de trastornos mentales? Nuestra propuesta es que la constitución corporal de los órganos de los sentidos puede ser un indicador de las características mentales y, por tanto, puede verse afectada en casos de trastornos como la esquizofrenia. Apoyamos esta opinión con trabajos empíricos y sugerimos nuevas líneas de investigación para mejorar la comprensión de esta devastadora enfermedad.

El mensaje principal de estos párrafos introductorios es que en la esquizofrenia existen anomalías perceptivas cuyo sustrato físico se ha buscado a nivel del proceso, es decir, en el cerebro. Sugeriremos un posible nuevo enfoque para diagnosticar trastornos mentales como la esquizofrenia, es decir, buscar diferencias físicas directamente en la constitución de los órganos de los sentidos, en lugar de alteraciones en el procesamiento de las señales codificadas por ellos. Para simplificar nuestros argumentos y hacerlos lo más claros posible, nos centraremos en el estudio de la visión en la esquizofrenia.

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