El juego en los niños

El juego en los niños

Etapas del desarrollo del juego

Durante miles de años, el juego ha sido una tradición infantil. Sin regulación ni estructura, ha pasado de generación en generación. Incluso durante periodos de inmensos desafíos, como la Gran Depresión y la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial, los niños encontraron formas de ser juguetones, escribe el psicólogo e investigador Joe L. Frost en «A History of Children’s Play and Play Environments». Pero advierte que ante el exceso de actividades estructuradas, la pérdida de espacios al aire libre, el exceso de tiempo frente a la pantalla y el aumento de la presión académica, esta tradición milenaria está desapareciendo.

«Ahora, por primera vez en la historia», escribe, «los niños de naciones industrializadas enteras, especialmente los niños estadounidenses, están perdiendo sus terrenos naturales de juego al aire libre y olvidando cómo participar en el juego libre y espontáneo. Las consecuencias son profundas».

«El juego es algo que se hace por sí mismo», dice el psiquiatra Stuart Brown, autor de «Play», y escribe: «Es voluntario, es placentero, ofrece una sensación de compromiso, te saca del tiempo. Y el acto en sí es más importante que el resultado».

Ejemplos de juegos paralelos

El juego es una de las principales formas de aprendizaje y desarrollo de los niños. Ayuda a desarrollar la autoestima del niño, ya que le da un sentido de sus propias capacidades y le permite sentirse bien consigo mismo. Como es divertido, los niños suelen estar muy absortos en lo que hacen.

El juego es muy importante para el desarrollo del niño, es una parte integral de la Etapa Básica de los Primeros Años del niño y también apoya su viaje de aprendizaje. Los niños pequeños pueden desarrollar muchas habilidades a través del poder del juego. Pueden desarrollar sus habilidades lingüísticas, sus emociones, su creatividad y sus habilidades sociales. El juego ayuda a alimentar la imaginación y da al niño un sentido de la aventura. A través de él, pueden aprender habilidades esenciales como la resolución de problemas, el trabajo con otros, el compartir y mucho más.

Es importante que el aprendizaje sea divertido a esta edad. Debe tratarse de hacer con ellos cosas que les gusten. Pueden encontrar formas inusuales de hacer las cosas: para un niño pequeño, los bloques de construcción no son sólo para hacer torres, y la pintura puede utilizarse sin pincel. Enséñales cómo funcionan las cosas, pero si quieren experimentar, déjales.

El desarrollo cognitivo…

A tu hijo le encanta jugar contigo, pero a veces prefiere jugar solo. Puede que sólo quiera que le des ideas y le hagas saber cómo van sus juegos. Y a veces querrá jugar con otros niños, pero no con los adultos. El juego libre y estructurado es el mejor tipo de juego para los niños pequeños. El juego libre no está planificado y permite que tu hijo utilice su imaginación y se mueva a su propio ritmo.Ejemplos de juego no estructurado pueden ser:Puedes participar en el juego no estructurado de tu hijo, o no. A veces, lo único que tienes que hacer es indicar a tu hijo la dirección correcta: hacia el revoltijo de disfraces y juguetes que hay en el suelo, o hacia la mesa con lápices de colores y papel. A veces tendrás que ser un poco más activo. Por ejemplo: «¿Qué tal si jugamos a los disfraces? ¿Qué quieres ser hoy?» El juego estructurado es diferente. Es más organizado y tiene lugar a una hora fija o en un espacio determinado. Suele estar dirigido por un adulto:

Cómo juegan los niños

Los neurocientíficos descubrieron que el enriquecimiento, como los juguetes, los juegos y la diversión, puede alterar la química y la fisiología del cerebro. El área del cerebro asociada al procesamiento cognitivo superior (la corteza cerebral) puede beneficiarse del enriquecimiento ambiental y del juego más que otras partes del cerebro2.

Un estudio de la Universidad de Arkansas muestra que ofrecer regularmente juguetes a los bebés para que jueguen conduce a un mayor coeficiente intelectual a los tres años3. Posteriormente, el psicólogo Edward Fisher analizó 46 estudios realizados sobre el juego. Descubrió que el juego podía mejorar el desarrollo cognitivo, lingüístico y social del niño4,5.

Para comprobar esta asociación en un estudio, los investigadores asignaron al azar a 52 niños, de entre seis y siete años, a dos actividades. En la primera actividad, los niños copiaron un texto de una pizarra. En la segunda, los niños jugaban con masa salada6.

El juego libre es un juego no estructurado que anima a los niños a explorar y diseñar sus propios juegos9. El juego de simulación requiere que el niño imagine escenarios y luego los represente. La libertad de estos tipos de juego permite a los niños ser creativos10,11.

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