La industria de la felicidad

La industria de la felicidad

william davies

Alguna vez te has hecho la pregunta: «¿Soy feliz?». ¿Te has dado cuenta de que no eres el único que quiere saber la respuesta? Es hora de saber quién -además de tu madre- tiene tantas ganas de averiguarlo. Pista, no son resúmenes de libros de autoayuda, sino un viaje al comercio electrónico, la neurociencia y el big data.

¿Eres feliz ahora mismo? ¿Cómo puedes saberlo? Tal vez no pueda dejar de sonreír. O tal vez sólo sea esa sensación de que todo saldrá bien. Aunque cada persona puede responder a esta pregunta de forma diferente, está claro que la felicidad es algo que se puede medir.

Los avances de la neurociencia nos han permitido entender el placer como un acontecimiento fisiológico, compuesto por procesos químicos observables. En pocas palabras, el cerebro humano funciona con un «código» especial de emociones, incluida la felicidad. Este código se calcula en la corteza orbitofrontal.

La neurociencia no es el único campo convencido de que la felicidad es medible. Algunas escuelas de filosofía también parten de esa premisa. Jeremy Bentham (1748-1832), fundador del utilitarismo moderno, sugirió que la intensidad de la felicidad puede observarse objetivamente utilizando dos métricas: el pulso humano y el dinero.

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En el invierno de 2014, un monje tibetano dio una conferencia a los líderes mundiales reunidos en Davos sobre la importancia de la felicidad. El reciente DSM-5, el manual de todas las enfermedades mentales diagnosticables, incluyó por primera vez la timidez y la pena como enfermedades tratables. La felicidad se ha convertido en la mayor idea de nuestra época, una nueva religión dedicada al bienestar. En esta brillante disección de nuestro tiempo, el economista político William Davies muestra cómo esta filosofía, pronunciada por primera vez por Jeremy Bentham en la década de 1780, ha dominado los debates políticos que han dado lugar al neoliberalismo. Desde la historia de las estrategias empresariales de cómo sacar lo mejor de los empleados, hasta el creciente nivel de vigilancia que mide cada aspecto de nuestras vidas; desde por qué los expertos prefieren medir la sustancia química del cerebro que preguntarte cómo te sientes, hasta por qué Freakonomics nos dice menos de lo esperado sobre el comportamiento de las personas, La industria de la felicidad es una guía esencial sobre la mercantilización de la vida moderna. Davies demuestra que la ciencia de la felicidad es menos una ciencia que una extensión del hipercapitalismo.

capitalismo de la psicología positiva

La industria de la felicidad: Cómo el gobierno y las grandes empresas nos vendieron el bienestar fue publicado por Verso en 2015. Está publicado en italiano por Einaudi, en español por Malpaso y en turco por Sel Yayincilik.

«Profundamente investigado y argumentado de forma enjundiosa, el trabajo de Davies es un correctivo bienvenido a la superabundancia de libros semicientíficos sobre la felicidad que se han hecho tan populares en los círculos empresariales y de gestión, y que rara vez, o nunca, reconocen los objetivos ideológicos más amplios del bienestar en el lugar de trabajo.» – New York Magazine

«Cuando el filósofo del siglo XVIII Jeremy Bentham sugirió que maximizar la felicidad era la tarea del gobierno, inspiró una búsqueda para medir la felicidad que continúa hoy en día. Hasta hace poco, la única herramienta eficaz para ello -como explica el politólogo Will Davies en un nuevo y contundente libro, The Happiness Industry- ha sido el dinero.» – Observer

«Como da a entender Davies en este libro legible e inquietante, estar deprimido por la condición humana ya no será socialmente aceptable, ni siquiera una opción. El Estado o las grandes empresas pronto se encargarán de ello». – Independent

el proyecto de la felicidad

La industria de la felicidad: How Government and Big Business Sold Us Well-Being es un libro de 2015 escrito por William Davies, en el que el autor propone que las nociones contemporáneas de felicidad y bienestar están siendo deformadas por las fuerzas de numerosas instituciones gubernamentales y empresariales para transformar la felicidad, como concepto, en algo que promueva el consumo.

William Davies comienza su obra analizando la filosofía del teórico utilitarista del siglo XIX, Jeremy Bentham, quien afirmó célebremente que la humanidad puede determinar objetivamente las decisiones éticas midiendo el placer o el dolor que resulta como consecuencia. Así comienza el auge de lo que Davies considera «el agnosticismo antifilosófico» en la comunidad psicológica, en el que la felicidad como concepto pasa de ser una experiencia personal subjetiva a un fenómeno objetivo cuantificable. Este «agnosticismo antifilosófico» se refleja también en las obras del economista William Stanley Jevons, el conductista John Watson y la Escuela de Economía de Chicago. El principal problema de cuantificar el placer y la felicidad es que no hay un factor que pueda observarse objetivamente, ya que las emociones son por naturaleza experiencias subjetivas; por eso, según Davies, los psicólogos han utilizado otras unidades para medir la felicidad, como el dinero, la dopamina y el lenguaje corporal. Utilizar un fenómeno físico cuantificable para medir la felicidad reduce en última instancia la felicidad a una simple utilidad.

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