Que es el efecto pigmalion

Que es el efecto pigmalion

Qué es el efecto pigmalión en el liderazgo

Considere este audaz experimento: Un director de sucursal de la compañía de seguros Metropolitan Life asignó a los mejores agentes a su mejor subdirector, a los productores medios a un director medio y a los de bajo rendimiento al director más pobre.

Sorprendentemente, el grupo medio mejoró su productividad en un porcentaje mayor que el grupo superior. ¿Cómo? Su gerente no se consideraba a sí misma ni a sus agentes como promedio. Les dijo que tenían más potencial que los «superagentes» y les retó a superarlos.

La conexión entre expectativas y comportamiento ha estimulado la investigación desde 1969, cuando se publicó por primera vez este artículo. Pero evocar profecías positivas autocumplidas sigue siendo notablemente difícil. Las siguientes pautas pueden ayudar.

James Sweeney, profesor de la Universidad de Tulane y director de un centro informático, creía que podía enseñar a manejar ordenadores incluso a personas con poca formación. Seleccionó al conserje George Johnson para demostrar su convicción. Gracias a las convicciones de Sweeney sobre sus propios poderes de enseñanza y la capacidad de aprendizaje de Johnson, éste dominó el material, comenzó a gestionar la sala principal de ordenadores y, finalmente, formó a nuevos empleados.

El efecto pigmalión en el aula

Los trabajos de Rosenthal y Jacobsen (1968), entre otros, demuestran que las expectativas de los profesores influyen en el rendimiento de los alumnos. Las expectativas positivas influyen positivamente en el rendimiento, y las negativas, negativamente. Rosenthal y Jacobson describieron originalmente el fenómeno como el Efecto Pigmalión.

En términos de enseñanza, el profesorado que se queja de los estudiantes establece un clima de fracaso, pero el que valora las capacidades de sus alumnos crea un clima de éxito. ¿Qué tipo de clima de aprendizaje está creando con sus expectativas?

Pigmalión, en las Metamorfosis de Ovidio (Libro X), era un escultor que se enamoró de una estatua de marfil hecha por él mismo. Enamorado de la belleza de su obra, Pigmalión ruega a los dioses que le den una esposa a semejanza de la estatua. Los dioses le conceden la petición y la estatua cobra vida. George Bernard Shaw adoptó a Pigmalión para el título de su obra sobre el profesor Henry Higgins, cuyo sentido de la autoeficacia es grandioso: «Vean a esta criatura con su inglés de bordillo… en tres meses podría hacer pasar a esa chica por una duquesa en la fiesta de un embajador».

Efecto pigmalión en las relaciones

El efecto Golem es un fenómeno psicológico en el que las bajas expectativas puestas en los individuos, ya sea por los supervisores o por el propio individuo, conducen a un menor rendimiento del mismo. Este efecto se observa y estudia sobre todo en entornos educativos y organizativos. Es una forma de profecía autocumplida.

El efecto recibe su nombre del golem, una criatura de arcilla a la que dio vida el rabino Loew de Praga en la mitología judía. Según la leyenda, el gólem fue creado originalmente para proteger a los judíos de Praga; sin embargo, con el paso del tiempo, el gólem se fue corrompiendo cada vez más hasta el punto de descontrolarse violentamente y tuvo que ser destruido. Babad, Inbar y Rosenthal bautizaron el efecto con el nombre de la leyenda del gólem en 1982 porque «representa las preocupaciones de los científicos sociales y los educadores, que se centran en los efectos negativos de las profecías autocumplidas»[1].

El efecto Golem tiene unos principios subyacentes muy similares a los de su homólogo teórico, el efecto Pigmalión. El libro Pygmalion in the Classroom (Pigmalión en el aula), de Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, y otros experimentos han demostrado que las expectativas de los supervisores o profesores afectan al rendimiento de sus subordinados o alumnos. Las situaciones más estudiadas de este efecto son las aulas[2][3][4] Cuando se informa arbitrariamente de que un determinado estudiante es «brillante» o «aburrido», no sólo el comportamiento del supervisor cambiará para favorecer a los estudiantes «brillantes» (como se indica con más elogios o atención), sino que los propios estudiantes mostrarán comportamientos acordes con sus etiquetas (como que los estudiantes «brillantes» se inclinen más hacia delante en sus sillas en relación con los estudiantes «aburridos»). [5] Mientras que el efecto Pigmalión y la mayoría de los estudios se centran en el lado positivo de este fenómeno, el efecto Golem es el corolario negativo. Los supervisores con expectativas negativas producirán comportamientos que perjudiquen el rendimiento de sus subordinados, mientras que los propios subordinados producen comportamientos negativos[1] Este mecanismo es un ejemplo de profecía autocumplida: la idea de que las creencias propias pueden hacerse realidad. Cuando tanto el supervisor como el subordinado notan el bajo rendimiento, las expectativas negativas se confirman y la creencia se refuerza.

Ejemplo de efecto pigmalión

El efecto Pigmalión, o efecto Rosenthal, es un fenómeno psicológico en el que las altas expectativas conducen a una mejora del rendimiento en un área determinada[1] El efecto recibe su nombre del mito griego de Pigmalión, un escultor que se enamoró de una estatua que había esculpido, o, alternativamente, del psicólogo Robert Rosenthal. Rosenthal y Lenore Jacobson, en su libro, aplicaron la idea de que las expectativas de los profesores sobre sus alumnos afectaban al rendimiento de éstos, una opinión que ha perdido credibilidad a raíz de los resultados de otras investigaciones[2].

Rosenthal y Jacobson sostenían que las altas expectativas conducen a un mejor rendimiento y las bajas a un peor,[1] ambos efectos conducen a la profecía autocumplida. Según el efecto Pigmalión, los destinatarios de las expectativas interiorizan sus etiquetas positivas, y los que las tienen triunfan en consecuencia; un proceso similar funciona en sentido contrario en el caso de las bajas expectativas. La idea que subyace al efecto Pigmalión es que el aumento de las expectativas del líder sobre el rendimiento del seguidor dará lugar a un mejor rendimiento de éste. Dentro de la sociología, el efecto se cita a menudo en relación con la educación y la clase social.

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