Sin miedo a la vida

Sin miedo a la vida

Miedo a vivir solo

En este mundo moderno nuestro, la depresión y la ansiedad son tan perjudiciales como los problemas de salud física. Este libro está dedicado a permitir la verdadera liberación de estas limitaciones innecesarias a la alegría. Algunos libros son sólo para ser leídos, otros tienen una llamada a la acción. En el corazón del ethos de este libro hay un simple A.B.C. No aceptes nada. No creas nada. Comprueba todo. Si se quiere.

Un libro fantásticamente incitante, que seguramente ayudará a cualquiera que lo lea. Está tan bien escrito que es un libro sin esfuerzo pero cautivo que no dejarás hasta el final. Volverás a él una y otra vez para recoger todo lo que necesitas para ayudarte a combatir los obstáculos que necesitas superar en tu propio viaje por la vida.

Citas de la vida sin miedo

Principalmente, solía tener miedo de perder ciertas cosas: de perder mis ideas sobre mí mismo, de perder las cosas que poseía, de perder ideas ilusorias que no tenían una realidad tangible como mi «reputación» o mi «futuro» o mi «vida».

Soy una de esas personas que siempre ha intentado vivir con espontaneidad y no guardarse nada pero, si soy sincera, he tenido muchas noches oscuras del alma o momentos de dolor y angustia en los que el mundo me ha puesto un espejo y me ha mostrado que no soy nada de lo que creía que era o, peor aún, exactamente lo que temía ser.

Ahora sé cómo vivir una buena vida porque he metido la pata muchas veces: Sé cómo ser fuerte porque he tenido momentos de debilidad; sé cómo ser real porque he sido irreal; sé cómo hacer las cosas porque he perdido mucho tiempo en la irrealidad, que en realidad no sirve para nada.

Quiero ser lo más honesto posible en este artículo porque es un artículo sobre el miedo y sobre cómo dominarlo. Si la última década me ha enseñado algo es que la única diferencia entre la realidad y la irrealidad es la presencia o la falta de miedo y que una vez que reconoces eso tienes poco o nada de qué «preocuparte».

Miedo a vivir

El miedo es una emoción dolorosa que surge en tu mente porque tu cerebro ha formulado de alguna manera una percepción sobre los peligros.    El miedo, cuando se toma como algo positivo, nos ayuda a salvarnos del peligro esperado.    Forma parte del mecanismo de supervivencia.    Cuando tenemos miedo, nuestras glándulas suprarrenales liberan adrenalina en el torrente sanguíneo, lo que aumenta el flujo sanguíneo a nuestros músculos para que podamos correr más rápido para escapar del peligro físico.    Restringe el flujo sanguíneo a otras partes del cuerpo, como el estómago y las piernas.    Sin duda, es útil cuando hay un peligro físico real.    Pero en la actualidad, el miedo no es físico sino mental.    Para superar este miedo mental tenemos que afrontar las cosas con lógica, tranquilidad y no sobreestimularnos. Muy a menudo nuestros miedos y ansiedades incluyen la posibilidad de perder a los seres cercanos y queridos, el fracaso en los negocios o en los exámenes, el miedo a perder la autoridad, el miedo a la enfermedad, la ansiedad por la educación y la carrera de los hijos, el miedo a la muerte, etc.etc.

Pensar, preocuparse y crear miedo en los casos 1 y 2 es una pérdida de tiempo y energía.    Tampoco debemos preocuparnos por esas cosas que pueden o no suceder. Más bien deberíamos equiparnos para afrontar lo que pueda ocurrir en el futuro.    Pero la mayoría de nosotros malgastamos nuestras energías y poder en pensar en sus consecuencias en lugar de tomar medidas concretas.      El miedo no sólo agota nuestra energía sino que paraliza nuestra mente y no somos capaces de afrontar las posibles amenazas.    En lugar de tener miedo, deberíamos tomar las medidas necesarias para protegernos de las posibles pérdidas y prepararnos para afrontar las amenazas previstas antes de que sucedan. Supongamos que mi fuerza para afrontar la situación era del 80% cuando me enteré de la posible amenaza, pero debido al miedo y la ansiedad continuos, la fuerza para afrontarla bajó al 40%.    Lo único que hay que hacer es capacitarme y tomar medidas de protección para afrontar el reto o la posible pérdida/amenaza.

Cómo vivir la vida sin miedo ni preocupaciones

De niño, crecí con mucho miedo. Me daba miedo la oscuridad. No podía cerrar los ojos mientras me lavaba la cara. Temía entrar en una habitación sola. Temía a mi padre. Entraba en casa y yo me escondía en el armario, debajo de la cama o me arrastraba por la ventana. Fue una infancia solitaria y tuve que aprender a superar muchos de mis miedos.

Esta pandemia ha causado una enorme cantidad de miedo, ansiedad e incertidumbre para casi todos nosotros de alguna manera. Parece que todo el año hemos estado yendo «hacia lo desconocido» (Frozen II). Muchas personas viven con miedo. Miedo a perder a un ser querido, miedo a perder el trabajo o miedo a lo que pasará o no pasará el día de mañana. Dicho esto, cuando no podemos confiar en nuestros futuros mañanas y estamos rodeados de tantas incógnitas, el miedo puede apoderarse de nosotros de forma abrumadora. ¿Cuál es nuestra llamada a la acción?

Me entusiasma compartir contigo algunas herramientas que pueden ayudarte a superar tus miedos. Así que empecemos hablando de lo que es el miedo, y de lo que no es. Puede que haya situaciones, personas o actividades en tu vida que te causen miedo, pero éstas permanecen estáticas. Su intensidad no cambia, sin embargo, el miedo puede auto-magnificarse. Es cuando la preocupación y esa energía subyacente permiten que ese miedo crezca, que entonces puedes visualizar todo lo que puede salir mal.

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