Tipos de intolerancia a la lactosa

Tipos de intolerancia a la lactosa

Síntomas de la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa es una afección común causada por la disminución de la capacidad de digerir la lactosa, un azúcar que se encuentra en los productos lácteos.[1] Las personas afectadas varían en la cantidad de lactosa que pueden tolerar antes de que aparezcan los síntomas.[1] Los síntomas pueden incluir dolor abdominal, hinchazón, diarrea, gases y náuseas. [Estos síntomas suelen comenzar entre treinta minutos y dos horas después de haber comido o bebido alimentos a base de leche[1] y su gravedad suele depender de la cantidad que la persona coma o beba[1]. La intolerancia a la lactosa no causa daños en el tracto gastrointestinal[2].

La intolerancia a la lactosa se debe a la falta de la enzima lactasa en el intestino delgado para descomponer la lactosa en glucosa y galactosa[3]. Existen cuatro tipos: primaria, secundaria, del desarrollo y congénita[1] La intolerancia a la lactosa primaria se produce cuando la cantidad de lactasa disminuye a medida que las personas envejecen[1] La intolerancia a la lactosa secundaria se debe a una lesión en el intestino delgado. Dicha lesión puede ser el resultado de una infección, una enfermedad celíaca, una enfermedad intestinal inflamatoria u otras enfermedades[1][4] La intolerancia a la lactosa del desarrollo puede darse en bebés prematuros y suele mejorar en un corto periodo de tiempo. [La intolerancia a la lactosa congénita es un trastorno genético extremadamente raro en el que se produce poca o ninguna lactasa desde el nacimiento[1] El inicio de la intolerancia a la lactosa primaria, el tipo más común, suele producirse al final de la infancia o al principio de la edad adulta[1], pero la prevalencia aumenta con la edad[5].

Prueba de intolerancia a la lactosa

La leche también puede ser un ingrediente del pan, del puré de patatas, de las sopas de verduras, de los guisos, de los postres de frutas y bayas, de la cuajada, de la crema de vainilla y de los platos preparados con carne, pescado o huevo. El pan puede estar manchado de leche o de proteínas lácteas (caseína). El chocolate negro suele estar contaminado con leche y las concentraciones pueden ser muy elevadas. En el proyecto de control nórdico «Alérgenos no declarados» se encontraron concentraciones superiores a 1000 mg de caseína/kg de chocolate.

La lactosa (azúcar de la leche) es un componente natural de todos los tipos de leche. Las personas intolerantes a la lactosa tienen niveles reducidos de una enzima, la lactasa, necesaria para hidrolizar la lactosa en el intestino delgado. La deficiencia de lactasa permite que la lactosa llegue al intestino grueso, donde es fermentada por la microflora del colon.

Los síntomas de la deficiencia de lactasa son distensión estomacal/intestinal acompañada de dolor, flatulencia y diarrea. La sensibilidad individual a la lactosa varía, pero la mayoría de los individuos toleran pequeñas cantidades de lactosa, correspondientes a unos 100 ml de leche al día.

Cuáles son los 4 tipos de intolerancia a la lactosa

Si alguna vez te ha dolido el estómago después de comer queso o helado, es posible que tengas intolerancia a la lactosa. Es un azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. La FDA calcula que entre 30 y 50 millones de personas en Estados Unidos no pueden digerirla correctamente. Esto es lo que significa para ti.

La lactosa es una gran molécula de azúcar de la leche que se encuentra en los productos lácteos. Constituye entre el 2% y el 8% de la leche, e incluso se encuentra en algunos medicamentos. La lactosa es un disacárido (azúcar doble) que el cuerpo descompone en los azúcares simples glucosa y galactosa. El cuerpo puede utilizar la energía de estos azúcares para muchas cosas, como reparar las células, desarrollar los músculos y alimentar las actividades cotidianas.

La intolerancia a la lactosa (también llamada malabsorción de la lactosa) es la incapacidad de digerir la lactosa. Las personas con intolerancia a la lactosa no tienen suficiente enzima lactasa en su cuerpo, que es lo que se necesita para digerir la lactosa. Sin la lactasa, la lactosa no puede descomponerse en sus unidades más pequeñas, lo que significa que el cuerpo no puede acceder a esas importantes moléculas de azúcar.

Causas de la intolerancia a la lactosa

Algunas personas pueden tomar pequeñas cantidades de lácteos sin problemas. Otras tienen muchos problemas de estómago y deben evitar todos los productos lácteos. Existen muchos alimentos, bebidas y ayudas digestivas que ayudan a controlar la intolerancia a la lactosa.

Normalmente, cuando comemos algo que contiene lactosa, una enzima del intestino delgado llamada lactasa la descompone en formas de azúcar más simples llamadas glucosa y galactosa. Estos azúcares simples se absorben en el torrente sanguíneo y se convierten en energía.

En la intolerancia a la lactosa, el cuerpo no produce suficiente lactasa para descomponer la lactosa. En su lugar, la lactosa no digerida permanece en el intestino y es descompuesta por las bacterias, causando gases, hinchazón, calambres estomacales y diarrea.

La intolerancia a la lactosa es bastante común. Los niños y los adolescentes son menos propensos a padecerla, pero muchas personas acaban siendo intolerantes a la lactosa en la edad adulta. Algunos profesionales de la salud consideran que la intolerancia a la lactosa es una condición humana normal y no una enfermedad o un problema de salud grave.

Si tienes una posible intolerancia a la lactosa, el médico te preguntará por tus síntomas y tu dieta. Es posible que comprueben los niveles de hidrógeno en el aliento antes y después de tomar la lactosa.  Normalmente se detecta muy poco gas hidrógeno en el aliento. Pero la lactosa no digerida en el colon se descompone y produce varios gases, incluido el hidrógeno.

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