La niña enferma munch

La niña enferma munch

Tamaño del niño enfermo

La niña enferma se inspira en el recuerdo de Munch de la muerte de su hermana Sophie a causa de la tuberculosis a la edad de quince años. La modelo era una niña a la que Munch había observado sentada y angustiada cuando acompañó a su padre, un médico, a tratar la pierna rota de su hermano. Munch trabajó en el cuadro durante un año, desarrollando la pincelada rápida y el color vivo que sugieren la dolorosa evocación de un recuerdo traumático. Fue un gran avance en mi arte», escribió más tarde. La mayor parte de lo que he hecho desde entonces tiene su origen en este cuadro». Hizo varias versiones a lo largo de cuarenta años. Esta es la cuarta versión.

(Oslo 1933), pp.132-8; Frederick B. Deknatel, Edvard Munch (Nueva York 1950), pp.10, 12; Aftenposten, 1 de febrero de 1954 (edición vespertina); Arne Eggum, ‘The Theme of Death’ en el catálogo de exposición Edvard Munch: Symbols and Images, National Gallery, Washington, DC, 1978, pp.143-53, 180-1

Se dice que ésta es la cuarta de las seis versiones al óleo de este tema. También hay tres grabados relacionados: un aguafuerte de 1894 (Willoch, nº 7; Schiefler, nº 7); un segundo aguafuerte de la cabeza sola, de 1896 (Willoch, nº 47; Schiefler, nº 60); y una litografía coloreada, de 1896 (Schiefler, nº 59).

El niño enfermo, 1896

El niño enfermo» es una de las primeras obras de Munch y, según sus propias palabras, significa su alejamiento del realismo. El cuadro del Nasjonalmuseet de Oslo es una de las seis versiones del motivo.

El análisis de los pigmentos revela una paleta muy rica y un elaborado manejo del color.    Entre los pigmentos utilizados por el artista se encuentran el amarillo cromo, el ocre amarillo, el azul cobalto, el negro carbón, el verde esmeralda, el ultramarino artificial y el bermellón.

2 Zona verde, abajo a la derecha: blanco de plomo, ultramarino artificial, blanco de zinc, negro de carbón, negro de huesos, ocre rojo, ocre amarillo, posiblemente ámbar, verde esmeralda o verde de Scheele y un pigmento de cromato, posiblemente amarillo de cromo.

4 La zona roja de la moldura de la cómoda: blanco de plomo, blanco de zinc, ocre rojo, ocre amarillo, bermellón, ámbar, ultramarino artificial, verde esmeralda o verde de Scheele y un pigmento de cromato, posiblemente amarillo cromo.

5 Fragmento de pintura de la zona dañada, abajo a la derecha: azul cobalto y bermellón. 6 Fragmento de pintura del borde de la zona dañada, abajo a la derecha: ultramarino artificial, bermellón, blanco de plomo, tiza.

Significado de el niño enfermo

El niño enfermo (noruego: Det syke barn) es el título de un grupo de seis pinturas y varias litografías, puntas secas y grabados realizados por el artista noruego Edvard Munch entre 1885 y 1926. Todos registran un momento anterior a la muerte de su hermana mayor Johanne Sophie (1862-1877) a causa de la tuberculosis a los 15 años. Munch volvió a este acontecimiento profundamente traumático en repetidas ocasiones en su arte, a lo largo de seis óleos completos y muchos estudios en diversos medios, durante un periodo de más de 40 años. En las obras, Sophie suele aparecer en su lecho de muerte acompañada por una mujer morena y afligida que se supone que es su tía Karen; los estudios suelen mostrarla en un plano recortado de la cabeza. En todas las versiones pintadas, Sophie está sentada en una silla, evidentemente dolorida, apoyada en una gran almohada blanca, mirando hacia una ominosa cortina, probablemente como símbolo de la muerte. Se la muestra con una expresión atormentada, cogida de la mano de una mujer mayor desconsolada que parece querer consolarla, pero cuya cabeza está inclinada como si no pudiera soportar mirar a la joven a los ojos.

El niño artista enfermo

Cuando Edvard Munch tenía trece años, su hermana Sophie murió de tuberculosis. Nueve años después, creó la primera de las cinco versiones pintadas de El niño enfermo, todas ellas representando a Sophie justo antes de su muerte. Munch describió posteriormente el proceso de pintar estas obras como una forma de catarsis técnica y personal.

Debido al gran éxito de los cuadros y a sus propias preocupaciones psicológicas, en 1894-96 Munch realizó tres grabados basados en el motivo, de los cuales El niño enfermo I fue el último. En 1896 el artista viajó a París para experimentar con nuevos procesos de grabado y trabajar con impresores respetados como Auguste Clot, con la esperanza de obtener el éxito comercial que hasta entonces le había sido esquivo en la capital francesa. Allí realizó esta, su primera litografía en color, en la que aparece la cabeza de Sophie silueteada contra una almohada. Munch imprimió la litografía con varias piedras diferentes y una variedad de combinaciones de colores: hizo que la piedra clave fuera negra o roja y añadió hasta otras cuatro piedras de color en combinaciones de azul, gris, rojo, amarillo, marrón rojizo y azul púrpura. Munch era muy consciente de las asociaciones simbólicas de los distintos colores, y el azul gélido y el negro descarnado de esta impresión sugieren la inquietante palidez de la muerte.

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