Viñedos ribera del duero

Viñedos ribera del duero

Viñedos ribera del duero del momento

vega sicilia valbuena

Dado el prestigio y la fama de sus mejores vinos, entre los que destacan Pingus y Vega Sicilia, es fácil olvidar que la Ribera del Duero es una DO joven, creada en 1982. En los 39 años transcurridos, Ribera ha acumulado aplausos y críticas a partes iguales. Por cada persona que la considera la mejor región de vinos tintos de España, hay otra que considera que los vinos son demasiado potentes, demasiado robles o demasiado caros.

La Ribera es ciertamente histórica -los romanos cultivaban viñedos aquí-, pero la DO se ve mejor como algo incipiente: como un trabajo en curso, si se prefiere. Ha pasado de 6.460 hectáreas a principios de los años 80 a 24.157 hectáreas en la actualidad, y sigue creciendo. Y recuerde: la región puede ser joven, pero muchos de sus mejores viñedos (el 21,8% de ellos) tienen más de 50 años.

A menudo considerada como homogénea, la Ribera del Duero es extremadamente diversa en altitudes, tipos de suelo y aspectos. Como no podía ser de otra manera en una región de 115 km de largo, 35 km de ancho y que varía entre los 740 m cerca del río (del que la DO toma su nombre) y los 1.000 m arriba en los páramos, que han entrado en juego por un clima cambiante.

protos reserva 2011

La Ribera del Duero es una Denominación de Origen Protegida (DOP) española situada en la meseta norte del país y es una de las once regiones de «vinos de calidad» de la comunidad autónoma de Castilla y León,[1] y una de las varias regiones vitivinícolas reconocidas que se encuentran a lo largo del curso del río Duero.

La denominación de origen (D.O.) de la Ribera del Duero fue fundada el 21 de julio de 1982 por una organización de productores y viticultores decididos a promover la calidad de sus vinos y a hacer cumplir las normas reglamentarias[5] Las informaciones que apuntaban a su conversión en denominación de origen calificada (DOCa) en 2008 resultaron infundadas y, a fecha de 2011, sigue siendo una D.O. y no tiene planes de cambio[6].

La Ribera del Duero está situada en la extensa y elevada meseta norte de la Península Ibérica. Ocupa las llanuras del sur de la provincia de Burgos, se extiende hacia el oeste hasta Valladolid e incluye partes de las provincias de Segovia y Soria al sur y al este, respectivamente. Como su nombre indica, la región sigue el curso del río Duero a lo largo de unos 115 km aguas arriba de Valladolid y tiene unos 35 km en su parte más ancha. La región se sitúa en torno a los tramos más jóvenes del río, que posteriormente pasa por las cercanas regiones de Toro y Rueda antes de atravesar las famosas zonas de cultivo portuguesas del Duero y Oporto, donde desemboca en el océano Atlántico[7].

castilla-la mancha

La región vinícola de la Ribera del Duero se encuentra en Castilla León (antigua Castilla). La región vinícola se extiende por 4 provincias diferentes, aunque la mayoría de los viñedos se encuentran en Burgos, cerca de la ciudad de Aranda de Duero. Las 4 provincias son Valladolid (capital de Castilla León), Burgos, Soria y Segovia. Burgos posee la mayor parte del viñedo, seguida de Valladolid. Tanto Soria como Segovia tienen una pequeña proporción de la superficie total de viñedo.

La estructura del suelo es la primera. Los monjes medievales desconocían la geología que se escondía tras el secreto de los vinos locales, pero plantaron uvas en los monasterios situados a lo largo del río Duero. Recientes análisis han perfilado un suelo perfecto para el cultivo del vino tinto: la roca madre es similar a la que se encuentra en las mejores zonas del Priorat o en el oeste del valle portuario del Duero. Por encima de la roca madre se encuentra un subsuelo carbonatado rico en yeso y en el nivel alto está presente la tiza activa.

El segundo factor es la altitud. Las viñas están plantadas entre 750 y 850 metros de altura. Los viñedos ocupan las dos orillas del río Duero. A esta altura, las temperaturas veraniegas alcanzan los 40°C durante el día, pero pueden descender bruscamente por la noche en 25°C o más. Este cambio drástico de temperatura es, en realidad, lo mejor que le puede pasar a las uvas locales. Las plantas «duermen por la noche» cuando bajan las temperaturas. Las plantas no consumen los nutrientes del suelo durante la noche. Pero cuando llega la luz del día, esos nutrientes permanecen intactos y la planta los transmite a las uvas.

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